Mi Vida con Semaglutida: Perder 20 kg no es una tarea fácil

Retomar este blog ha servido por muchos motivos. Desahogarme, volver a escribir desde mis adentros, pero sobre todo, porque quiero compartir con ustedes mi vida antes y después del semaglutida. Y no, no pretendo hablar de marcas ni recomendar el uso o el deshuso de esta hormona.

Para quienes no saben, este es un compuesto que viene en formato inyectable o pastilla y que ayuda a las personas a perder peso de forma rápida y eficaz. Esta nueva generación de fármacos intenta asemejar una hormona (la GLP-1) que también puede ser producida naturalmente, pero que en algunos casos, requiere ser suministrada de forma externa. Sin embargo, como todo, tiene sus pro y sus contra. Hoy quiero contarles mi experiencia, pero antes, vamos con algunos conceptos clave.

Semaglutida: El evangelio de la pérdida de peso, según la ciencia.

Por años, la obesidad ha sido un gran antónimo de la belleza. Sin embargo, con el pasar del tiempo, no solo se ha intentado estandarizar los conceptos de aceptación del cuerpo humano como es, sino que la ciencia también ha ido descubriendo como revertirla para evitar otras enfermedades. Gracias a este avance nace este compuesto farmacéutico que busca brindar una solución más rápida para aquellos que tienen tendencias metabólicas desequilibradas.

La semaglutida es el componente principal de un medicamento que se administra mediante una inyección bajo la piel con una pluma precargada, fácil de usar.

Pertenece a una familia de fármacos llamados agonistas del receptor GLP-1, que ayudan al organismo a controlar el azúcar en sangre, pero solo actúan cuando este nivel está elevado. Está indicada para personas adultas con diabetes tipo 2 cuando, a pesar de seguir una alimentación saludable y hacer ejercicio de forma regular, no se logra un buen control de la glucosa.

Además de regular el azúcar, la semaglutida puede reducir el riesgo de problemas cardíacos y proteger la función de los riñones, ayudando a frenar su deterioro en pacientes con diabetes tipo 2.


Clínica Universidad de Navarra.

El Síndrome Metabólico, un concepto que debes aprender

Si lo que buscas es perder peso, antes que nada, debes informarte sobre posibles alteraciones en tu cuerpo. En el proceso irás descubriendo cómo tu cuerpo está funcionando y qué puedes hacer tú para «hackearlo» y reiniciarlo. Estamos de acuerdo que la idea es volver a un mejor estado de salud que nos permita alargar nuestra vida y vitalidad. Este proceso no es sencillo, y de eso puedo dar fe. Pero nadie que quiera bajar de peso sanamente esperará que lo sea.

Quería mencionar al Sindrome Metabólico porque no es algo de lo que se encuentre mucha información. De hecho, a lo largo de mi vida, cuando he ido por ayuda para perder peso nadie me advirtió que podía estar padeciendo problemas de salud de otro tipo, salvo en una ocasión que casi me cuesta la vida. Pero de eso hablaremos más adelante en otras entregas.

Desde siempre tuve un peso elevado, aunque físicamente no lo parecía. Podía notarse que estaba inflamada y mi cuerpo lo reflejaba en problemas de piel, infecciones, dolores de cabeza, quistes en los ovarios que llevaban a reglas más dolorosas o la ausencia de ellas. Las manchas oscuras en la piel como cuello, axilas, rodillas, ingles (Acantosis Nigricans), problemas estomacales constantes, eran una situación que se torno un «es que yo nací así». Cuando hago análisis de rutina, el colesterol y los trigliceridos están siempre elevados, y desde que empecé el proceso, cuando analizo mis niveles de sangre y de insulina, la resistencia es evidente.

«El síndrome metabólico (SM) es un desorden clínico que se caracteriza por presentar obesidad abdominal, hipertensión, dislipidemia y resistencia a la insulina. El SM es un estado de inflamación crónica de bajo grado con efectos sistémicos profundos. El SM incrementa el riesgo de diabetes tipo 2 y de enfermedad cardiovascular. El riesgo para resultados adversos en la salud se incrementa sustancialmente con la acumulación de componentes del SM.»

Carlos Carvajal Carvajal. Microbiólogo, Especialista en Química Clínica. «Sindrome metabólico: definiciones, epidemiología, etiología, componentes y tratamiento«

Dietas, ejercicios, y las comidas «aparentemente» sanas

Desde que llegué a Portugal no solo noté un incremento brutal del peso, a pesar de comer comida casera constantemente. Esto porque no siempre la pirámide alimenticia funciona para todo el mundo. Y no, no voy a mencionar opiniones políticas aunque haya sido un boom el tema de la piramide invertida de la que seguramente ya oíste hablar. Sin embargo, desde mi experiencia, creo que es más acertiva que la piramide nutricional que ya conocíamos.

Pero bueno, te muestro aquí como era un día normal en mi día a día:

  • Desayuno: avena trasnochada (avena, leche de soja, plátanos maduros, miel, y a veces cacao) + sumo de naranja.
  • Almuerzo: pescados o carnes, vegetales, batatas cocidas o pasta. Vamos, comida mediterránea portuguesa clásica.
  • Cena: Quizás lo mismo que el almuerzo o a veces comer fuera.

Pero esta dieta, aunque parecía sana, para quien tiene un síndrome metabólico y lo que llamaría «obesidad mental», no sirve. En vez de bajar de peso, solo seguía subiendo. Hacía natación, ciclismo, salía a caminar, o iba al gimnasio, ¡y nada parecía funcionar! Esto porque aunque comiera «sano», el cuerpo me pedía a gritos azúcar.

Diabólicamente adictiva: el azúcar

Cuando hablamos de azúcar no solo hablamos de estos granos finos blancos o castaños, ni de los terroncitos que le pones al café, ni de postres necesariamente. El azúcar es también sinónimo de carbohidratos.

«Todos los carbohidratos se descomponen en azúcares simples, que se absorben en el torrente sanguíneo. A medida que el nivel de azúcar se eleva, el páncreas libera la hormona insulina, que es necesaria para mover el azúcar de la sangre a las células, donde puede ser usada como energía.»

– Jane M. Benton, MD, MPH, Los Carbohidratos y el Azúcar – Kidshealth.org

Aquí no voy a satanizar a los carbohidratos como algunas personas, incluso médicos o nutricionistas. Sin embargo, aunque son muy necesarios para poder tener energía, en casos con síndrome metabólico, la sola ingesta de carbohidratos es perjudicial. Para empezar, la mayoría de personas con un síndrome metabólico se entera que lo padece porque se encuentra en un estado de pre-diabetes o Diabetes Tipo 2.

En mi experiencia, mis resultados médicos arrojaban gran déficit de vitaminas como la B12 (a pesar de comer una barbaridad de carne) y una resistencia a la insulina con triglicéridos y colesterol malo elevados. En cristiano, con casi 14 o 15 años estaba al borde de la Diabetes tipo 2. Y a pesar de eso, mi cuerpo intento controlarlo lo más que pudo los siguientes 15 años. Manteniendo los efectos como dolores de cabeza, mareos, nauseas, etc. Sin mencionar que muchas veces haciendo ejercicios en ayunas, las bajadas de azúcar me nublaban la visión.

Menciono esta experiencia porque es importante saber que aunque llevara una dieta «sana» e hiciera ejercicio diariamente, los famosos «antojos» de postres, de harinas o mi fascinación por las pastas hacían que mi resistencia a la insulina empeorara y por tanto, de nada valían mis rutinas de ciclismo o mis caminatas, si aún comía lo que no debía para mi condición.

La obesidad como enfermedad mental

Aunque este subtítulo suene muy controversial, no quiero apelar a la «gordofobia» o a deningrar a las personas que padecen obesidad. Por el contrario, durante el proceso con semaglutida, llevado por un médico especialista en obesidad, noté que gran parte de mis problemas venían de la mente.

Tengo ansiedad. Aparentemente siempre la tuve. Esto me llevaba a llevarme algo de comer o de beber a la boca cuando no estaba haciendo nada. ¿Relajarme? No sabía que era eso. Y el simple hecho de dormir 8 horas, sin hacer algo, en realidad se traducia a máximo 4hrs y media de sueño, mientras pensaba en las miles de «tareas» que debía hacer para el día siguiente. ¿Pero eso que tiene que ver con la obesidad? Podía escoger comerme una fruta, ¿verdad? ¿O simplemente beber agua ¡ASÍ DE FÁCIL!

Paradojicamente, aunque comiera una fruta, esta contiene sucralosa, un azúcar que también eleva la insulina radicalmente. Me ahogaba en litros de agua, llegando a tomar entre 3 a 4 litros diarios, lo que en ciertas etapas del mes, para una mujer, supone de retensión de líquidos. Dormir era lo que más costaba (hasta hoy). Aunque me esforzara con aplicativos de sonidos ambientales, el cerebro estaba a mil por hora. Ya está comprobado que la falta de sueño es aún peor que la adicción al azúcar o al consumo elevado de carbohidratos. Una sola noche de mala calidad de sueño puede llevar a mucha más hambre al día siguiente. Esto porque el sueño ayuda a reestablecer todos los sistemas del organismo. Vamos, es como el botón de reset natural. Si no haces reset, el cuerpo se coloca en modo de emergencia automáticamente.

En resumen, la balanza solo marcaba más para arriba que para abajo. Llegué a Portugal el 3 de Agosto de 2022, desde Madrid, con 84 kilos, y para Septiembre de 2024 ya pesaba 95 kilos (Casi 96). En 2 años solo vi empeorar mi salud. Aunque en Perú siempre fui gordita, pasar de 80 a más ya era la gota que colmara el vaso. Mi llegada a la Península Ibérica fue esa gota.

Semaglutida, Síndrome Metabólico, Obesidad, diabetes tipo 2, GLP -1,

Tratamiento sin milagros

Quiero aclarar que no soy médico. Soy comunicadora con formación en periodismo, comunicación empresarial, marketing digital e e-commerce. Es decir, si están leyendo esto esperando encontrar consejo médico para perder peso, no soy la persona más apropiada. Sin embargo, estos conocimientos que comparto, solo han surgido de la pura observación durante mi tratamiento, y que podría ser algo que podría ayudarles a tomar una decisión. Actualmente he perdido 15 kilos gracias al uso del semaglutida inyectable, y me encuentro «estancada» desde hace un mes.

Los 15 kilos perdidos han consistido en una dieta baja en hidratos de carbono. No mentiré si digo que sí los he comido eventualmente, pero la dieta ha sido básicamente carnes de todo tipo y vegetales las que me han ayudado, además de beber agua con limón o con un poquito de sal eventualmente. Los carbohidratos que más he comido han sido batatas fritas o hervidas, o pasta. Pero si sabes escuchar a tu cuerpo, es inevitable que al poco tiempo ya no te provoque mucho comer estos alimentos.

Este peso no los he perdido de golpe. Y creo que esa es la mejor parte. Viene después de casi 1 año y 4 meses bajo un régimen de ejercicio, de dieta y leer mucho sobre el tema. Lo más importante y el primer gran paso es tener consciencia del riesgo de mantenerse con el exceso de peso y de saber que hay objetivos que no se pueden cumplir por culpa de este.

Me he estancado por varios motivos personales. Entre ellos, no he continuado el ejercicio físico constante, pero también estoy dentro del peso esperado a ser perdido por el medicamento. El otro porcentaje tiene que ser esfuerzo propio. Esto es, porque no es posible mantenerse con estos medicamentos a largo plazo. Primero, porque tiene que haber un cambio de rutinas, sin lugar a dudas. Y segundo, porque si no se cambian las rutinas, al dejar la medicación, como en cualquier tratamiento, el rebote es aún peor.

Teniendo en cuenta esto, si estan interesados en seguir un tratamiento con semaglutidas, sea la marca que sea, recomiendo que primero los vea un médico especialista en obesidad. Puede ser un médico general, un diabetólogo, o un endocrinólogo. En cualquier caso, este médico les hará los examenes necesarios para saber en qué punto se encuentran. Es a partir de eso que podrán saber con exactitud si es el mejor proceso para ustedes o no.

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Quien escribe...

  • Soy una apasionada por las comunicaciones, la tecnología, el marketing digital, la inteligencia artificial, pero también del mundo real. De vivir grandes experiencias, de viajar, de comer bien y reír mucho. Disfruto  de leer literatura diversa, de pintar al óleo, de expresarme escribiendo.

     

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2 Replies to “Mi Vida con Semaglutida: Perder 20 kg no es una tarea fácil”

Gracias mi bella Andreita por explicar tan bien tu experiencia, hay muchas personas en el mundo que padecen este problema y este aporte es valioso para que se tome conciencia y acción a lo que cada uno puede tener de acuerdo a un diagnóstico medico. Bendiciones y sigue adelante, tu puedes!!!

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